Si hay algo que es relevante a la hora de tomar una decisión de compra es que quién tienes delante tuyo ofreciéndote un producto sea alguien que te genere confianza y te aporte valor en base a la experiencia que tiene tanto en tiempo ofreciendo el producto como probando el mismo personalmente.

Y si es necesario que esto esté presente en un sector, es en el de los seguros, que a la hora de elegir cuál es mejor servicio en función de las necesidades de cada uno puede ser una tarea poco productiva para alguien que no conozca bien los detalles de estos productos que al final siempre son productos que utilizaremos en momentos en los que necesitamos de verdad que nos resuelvan un problema importante.

Por ello, es de agradecer que haya profesionales que te escuchan, te entiendan y sepan que es lo que necesitas en cada caso conociendo de primera mano la diferente oferta que existe en el mercado y la realidad de la misma, que hace que los detalles marquen la diferencia a la hora de tomar una decisión.

Meterse en la piel del cliente o ponerse en los zapatos del cliente no es algo que todo el mudo tenga capacidad de hacer y quién lo hace gana un cliente que además de estar agradecido le tendrá en el short mind en la toma de decisión, siendo este factor el que hace que la viralidad de la profesionalidad se extienda y esa atención personalizada pueda llegar a muchas más personas que tienen interés en ser escuchados y entendidos desde el momento uno que un vendedor se pone delante de ellos.